Derrames, una realidad inherente a las operaciones en puertos y bahías

El día jueves 13 de agosto, alrededor de media noche, la bahía de Quintero se vio afectada por un nuevo derrame de combustible, lo que hizo recordar el lamentable evento producido hace casi un año en el mismo sector.

La intención de este artículo no es escribir sobre lo ya muchas veces repetido, tampoco criticar ni responsabilizar a priori a quien o quienes estuvieran involucrados o resulten responsables sino que lo que se busca es identificar las acciones necesarias para responder de manera oportuna, evitando el menor impacto e informando oportunamente.

En este tipo de materias y eventos, es bien conocido que los protocolos de cada embarcación son accionados de manera inmediata al ser detectada una mínima mancha en el agua, por lo que más que focalizarnos en ellos, la recomendación es mantenerlos actualizados y en conocimiento de todos los tripulantes y operadores.

Ahora, lamentablemente, la probabilidad de que un nuevo derrame ocurra, es alta por lo que es aquí donde se presenta una gran oportunidad.

Revisemos esto.

Desde el punto de vista del operador afectado, es absolutamente necesario tener establecido con anterioridad la cadena de liderazgo, flujo de información y el mensaje e información a entregar; por lo que de ocurrir un evento, idealmente, en no más allá de 30 minutos, deben estar alertados todos los que tendrán algún grado de participación (Operador con autoridad marítima, representantes de la empresa con autoridades de gobierno y medios de comunicación, y gerente general con Directorio).

Lo anterior tiene como objetivo tomar el control y evaluar la situación que se está enfrentando, a fin de dar respuestas coherentes y coordinadas con los distintos stakeholders y grupos de interés. Es relevante, y recalco, que más vale sobreactuar al inicio que esperar a ver qué está pasando y/o esconder la cabeza.

Por otra parte y en cuanto a la respuesta, Quintero se destaca por el nivel de respuesta a emergencias y equipamiento con el que cuenta cada una de las empresas que se ubican en ese sector, por lo que el estar coordinados e integrados a un mando central, va a facilitar la respuesta a emergencias y la gestión de las crisis en desarrollo.

Para esto es fundamental identificar quién es el que debe llevar el liderazgo en estas acciones, lo que normalmente radica en la Autoridad Marítima (Gobernación Marítima o Capitanía de puerto).

Relevante es el cómo integramos antes, durante y después, a las comunidades; donde debemos tener claridad cuáles serán las más afectadas desde el punto de vista medio ambiental, social y económico. Recordemos que no es lo mismo una comunidad que su sustento depende de las empresas del sector, a las que dependen en este caso, solo del recurso pesquero.

En consecuencia, y en base a la experiencia, las empresas deben contar con una planificación completa y detallada de cómo va a responder ante los diversos eventos críticos a enfrentar, en donde no solo bastan los Planes de Emergencia, sino el desarrollo e implementación de un Sistema Integral de Gestión y Manejo de Crisis que integre Documentación, Capacitación y Entrenamiento, incorporando a lo menos:

  • Documentación:
    • Manual de Crisis
    • Procedimientos de Respuesta de Gerencias
    • Planes de Respuesta a Emergencias
    • Protocolos Especiales
  • Capacitación
    • Programa de comunicaciones internas (Bajada)
    • Capacitación en roles y responsabilidades
    • Entendimiento y evaluación de Planes y Protocolos
  • Entrenamiento:
    • Ejercicios por áreas
    • Entrenamiento Comité de Crisis metodología table top
    • Simulacros

Una vez desarrollado esto, podríamos indicar que nos encontramos preparados. Pero no olvidemos que las emergencias así como las crisis, tienen como características que son imprevistas y cambiantes.