IMPRESIONES DESPÚES DE LA HAYA

Por Samuel Fernández Illañes, Ex Diplomático, profesor de Derecho y connotado analísta Internacional nos comparte su visión del fallo que entregó hoy el tribunal de Justicia de "La Haya" en Holanda.

El fallo de la Corte, hace pocas horas, nos deja una sensación de desconcierto. Ha decidido declararse competente, porque existe una controversia entre ambos países. Inclusive ha descartado que para ella, sólo tenga jurisdicción respecto a los actos unilaterales u ofrecimientos chilenos a Bolivia, posteriores al Pacto de Bogotá de 1948, no aplicando su artículo VI, que excluye asuntos previos ya resueltos; sino el XXXI, es decir, para todo diferendo. En esta etapa preliminar de incompetencia, ciertamente no entró a decidir el fondo, y únicamente verá, de forma acotada, si existe la obligación de negociar una salida con soberanía al mar para Bolivia por parte de Chile.

Por lo tanto, el juicio principal prosigue, por tres o más años. Nuevamente, como lo fue con Perú, será largo, caro y lleno de opiniones que pretenderán anticipar sus resultados. Sin olvidar que, en el caso del Presidente Evo Morales, proseguirá e incrementará, su agresiva campaña contra Chile, tanto interna como externa. Además de cantar victoria anticipada, alejará todavía más, toda posibilidad de entendimiento con Chile, ya que el tema quedará sólo radicado en el Tribunal de La Haya.

Que era posible visualizar un resultado parecido, siempre fue real. Por sobre las reiteradas afirmaciones de tantas autoridades, parlamentarios, agentes, políticos, expertos y opinantes; que nos aseguraban la total incompetencia de la Corte, la que sólo podía declararla, porque nos amparaba el Tratado de Límites de 1904, las fechas del Pacto de Bogotá y el Derecho Internacional de siempre. Ahora, dicen que nunca lo sostuvieron y que incluso anticiparon sus resultados. Los pocos que desde un principio no fuimos optimistas, quedamos olvidados. Invito al lector a revisar mis anteriores artículos, para ver que no era necesario ser adivino.

Pero no importa, lo verdaderamente esencial es el porqué hemos tenido este resultado. Mucho se asegura que la Corte se politizó, que falla como Salomón, que Chile le es antipático. Nos contentamos que la Corte no obliga a Chile a ceder nada de su territorio. Y es cierto, aunque dependerá de la sentencia final, todavía desconocida en sus futuros resultados.

Tal vez escucharemos exigencias desmesuradas, como abandonar la Jurisdicción de la Corte – lo que no está contemplado por la Carta de las Naciones Unidas pues es su Órgano Jurídico Principal- y otra cosa es su competencia para cada caso. O se insistirá en denunciar el Pacto de Bogotá –aunque sin que incida en el Juicio que prosigue y sólo sería para otros eventuales- una decisión que tendrá que meditarse por sus implicancias políticas y jurídicas; como también afirmar que Chile no ha perdido nada. Son exageradas, nuevamente. Las razones de fondo, están en que el Derecho Internacional, como todo derecho, ha evolucionado. Ya no es el de las normas rígidas, inmutables para lo acordado y que amparan las decisiones de los países que deben cumplirse. Ahora hay nuevos elementos, que procuran un interés general de la comunidad internacional, por sobre el exclusivo de cada Estado. Estos intereses, han ampliado la jurisdicción de la Corte, preocupada, evidenciada en las votaciones de 14 a 2 de sus Jueces, que prioriza la paz y seguridad internacional, la justicia, y la solución jurídica de toda controversia, por sobre los intereses particulares de cada país que tenga un litigio. Ejemplos de ello, los encontramos en los últimos fallos de la Corte de La Haya, y en el que ahora comentamos.

Samuel Fernández Illanes

Samuel Fernández Illanes