Menor dinamismo económico se deja sentir en los puertos: grupos Luksic, Matte, Von Appen y Urenda toman medidas

La menor actividad económica que enfrenta el país ya se está evidenciando con fuerza en el movimiento de los puertos. Al interior de los principales grupos operadores de este segmento -Luksic, Von Appen, Urenda y Matte-, se reconoce un menor dinamismo en los volúmenes de carga exhibidos en lo que va del año, considerando exportaciones e importaciones, y se habla de caídas de hasta 10%, dependiendo de cada puerto, su ubicación y el tipo de carga.

Esas bajas están muy en línea con las últimas cifras oficiales de la Cámara Marítima y Portuaria de Chile (Camport). Las estadísticas del trimestre móvil diciembre 2015 febrero 2016 reflejan que en el país se transfirieron 8,2 millones de toneladas como promedio mensual, lo que equivale a una caída del 3,8% respecto a un año atrás.

Pero lo más revelador surge al analizar el sentido de transferencia de esa carga, porque mientras las importaciones suben 5%, las exportaciones disminuyeron 11%. Y si se mira con más detención, se evidencia que los envíos cayeron más en la zona central del país: 23% entre los puertos de la Tercera y Cuarta Región, y 20% en los de la Región de Valparaíso.

Los expertos explican que en esta zona es donde se enfrenta habitualmente una mayor estacionalidad, porque por ahí sale del país un volumen importante de los envíos de frutas, vinos y graneles, lo que tradicionalmente les da un mayor movimiento entre los meses de febrero y abril, pero que este año se ha visto debilitado respecto de otras temporadas, tanto por factores internos, como el clima, y la menor demanda internacional.

Solo por el efecto clima, el economista de la Universidad Gabriela Mistral Erik Haindl proyectó hace unos días que esta temporada los envíos frutícolas caerán en unos US$ 583 millones, siendo las más afectadas las cosechas de uva de mesa, manzanas y kiwis.

En el pasado reciente, el sector portuario ya enfrentó caídas importantes en períodos de crisis internacionales. En la debacle financiera internacional de 2009, el volumen total de carga del país retrocedió más de 6% en el año.

Efecto transversal

La mayoría de los operadores reconoce que la ralentización en los pronósticos económicos -con un crecimiento del PIB que se ubicaría por debajo del 2%- ya anticipaba una caída en las operaciones portuarias y las cifras se han movido dentro de lo esperable. Eso sí, ninguno espera que este año se repitan caídas como la de 2009, y la opinión general es más bien a una mantención respecto al año pasado, o una caída más bien leve.

“Mirando el contexto económico actual, pronosticamos una baja que ha estado dentro del rango que anticipamos”, reconoce Fernando Reveco, vicepresidente de Desarrollo de Ultramar, firma del grupo Von Appen, que opera, entre otros, el Terminal Pacífico Sur (TPS) de Valparaíso.

Dice que en la industria se habla de caídas no solo en Chile, sino que también en los distintos puertos de ambas costas de Sudamérica, y en todos los casos, el menor dinamismo ha oscilado, a la fecha, entre 5% y 10%, dependiendo del tipo de carga en cada puerto.

En esa misma línea, el gerente de puertos del Grupo Empresas Navieras (GEN), Juan Esteban Bilbao, reconoce que la caída en la transferencia ya ha mostrado impactos en el resto de sus firmas asociadas al transporte y servicios de carga. La compañía del grupo Urenda maneja entidades como Agencias Universales (Agunsa) y Portuaria Cabo Froward, además de participaciones en puertos de Antofagasta, Arica, Iquique y Talcahuano.

“La menor actividad económica, indudablemente, ha afectado nuestras operaciones portuarias. También ha afectado otras líneas de negocios del grupo, como por ejemplo, la representación comercial de compañías navieras, ya que el menor volumen de carga agravado por la sobreoferta de naves ha hecho que los fletes estén en niveles no sostenibles para las líneas navieras y, por ende, también para los agentes navieros”, describe Bilbao.

Año más bien plano

En SAAM, del grupo Luksic, el gerente de la división de Puertos, Yurik Díaz, sostiene que analizando todas las operaciones en que participan -San Antonio, San Vicente, Arica, Iquique y Antofagasta, entre otros-, si bien no esperan crecer respecto del año pasado, el desempeño tampoco debiese ser muy distinto a 2015. Por eso, más bien se inclina por afirmar que se tratará de “un año plano”, con una recuperación del crecimiento a partir de 2017.

Consultado respecto a si este menor dinamismo incidiría en una baja de tarifas, el ejecutivo explica que por tratarse de concesiones, la autoridad fija las tarifas máximas, y en los últimos años ya se han movido por debajo de ese límite en hasta 30% en la zona central, por lo que no debiesen notarse cambios.

El grupo Matte, al parecer, es uno de los que menos han notado un impacto en su operación portuaria. A través de Pulogsa, son dueños del terminal Puerto Central, en San Antonio, y el de Lirquén, en la Octava Región. Es en el primero de ellos donde hay cambios más significativos, pues acaban de finalizar su primera etapa de expansión, tras una inversión de US$ 280 millones. Y a fines de 2016 esperan completar un total de US$ 470 millones, para llevar su capacidad a 564 mil Teus al año. Como se ha venido construyendo en etapas, su operación también ha venido creciendo progresivamente.

“Este primer trimestre aumentaron las toneladas de carga y mantuvimos los resultados, todo respecto del mismo período del año anterior. Nos beneficiamos del aumento en la importación de vehículos y en el inicio del movimiento de contenedores, gracias a las nuevas obras”, dice Roberto Zilleruelo, gerente general de Pulogsa.

Inversiones de largo plazo

¿Se detendrán las inversiones? Todos dicen que no; básicamente, porque es un sector que invierte para el largo plazo. “Vemos la industria con optimismo y tenemos una enorme confianza, porque creemos que es un área estratégica para el país. Es por lo mismo que seguiremos invirtiendo”, plantea Reveco, quien sostiene que el grupo quiere participar en el proyecto de Puerto a Gran Escala anunciado por el Gobierno (ver recuadro).

Solo en Coquimbo (TPC) y Valparaíso (TPS), Ultramar maneja inversiones por US$ 150 millones, las que no postergarán.

Eso sí, todos plantean que frente al menor desempeño esperado, es el momento para mejorar los indicadores sectoriales, partiendo por la productividad, porque eso permite mejorar las eficiencias y los retornos. “Este momento es de precaución, cuidar los flujos de caja y tener cuidado con las deudas que no estén asociadas a contratos a largo plazo”, describe Bilbao.

En SAAM, Yurik Díaz describe que también continúan desplegando inversiones en varios de sus puertos. Entre ellos, en San Antonio Terminal Internacional (STI), donde están expandiendo el muelle en otros 120 metros para alcanzar los 930 metros lineales, entre otras tareas.

Mietras que las importaciones suben 5%, las exportaciones disminuyeron 11%.

Fuente: El Mercurio