Una radiografía crítica al sistema portuario y naviero de Chile

Conversamos con Felipe Santibáñez, Presidente de la Cámara Aduanera de Chile, quien en un extenso análisis nos habla de los vacíos, falencias, virtudes y vericuetos que acompañan al sistema logístico portuario y aduanero.

El directivo nos anuncia que en esta entrevista hablará sin pelos en la lengua y que su postura en el mundo aduanero es la más crítica respecto de los proyectos, gestiones y proyecciones que se hacen en el mundo marítimo portuario.

“Usted sabe que soy el presidente de la Cámara Aduanera que representa a 200 integrantes que son el 80% de los agentes aduaneros de Chile, la otra es ANAGENA y agrupa al otro 20% con 40 asociados. Hemos estado participando activamente en las mesas que se han conformado en términos público-privadas, a la que se suma la mesa pública-privada de modernización de las aduanas, y yo tengo una posición bastante crítica de lo que es CAMPORT”.

Así comienza la conversación con el ejecutivo que durante varios años ha liderado una de las gremiales más importantes de la cadena logística marítima portuaria. Los agentes de aduana son reconocidos en Chile como Ministros de fe, encargados de clasificar, valorar, aplicar los tratados internacionales, cobrar impuestos, derechos de aduana, IVA y cualquier otra sobretasa.

Al ser consultado respecto de cómo percibe la situación del comercio exterior en los últimos años, Santibáñez indica que “en relación a la baja del comercio exterior, tenemos que mencionar que han coincidido dos cosas fundamentalmente. Una de ellas es el anuncio de las reformas tributaria, laboral, educación, etc. por parte de Gobierno, las que frenaron algunas inversiones durante el año pasado. A eso hay que sumar el factor externo, la incertidumbre en los mercados europeos, por la baja en la actividad de China, EEUU que se recuperaba y luego no, en fin, se dieron varios factores que generaron este freno en el comercio exterior”.

Hasta ese momento, el Servicio Nacional de Aduanas, no tenía ningún tipo de participación directa, ni le significaba alguna causal respecto de esto. Santibáñez dice que “es bueno que se sepa que nuestro servicio es muy profesional, por lo mismo, en reiteradas oportunidades me ha tocado viajar a varios países de Latinoamérica donde he debido exponer acerca de nuestro modelo de trabajo que actualmente es una excepción, yo diría que casi un lujo. En Chile se está trabajando desde hace casi 20 años con una conexión electrónica. No obstante, hay mucho que hacer respecto de la ventanilla única que aún no se logra su plena implementación para poder coordinar todos los servicios que están ligados en la cadena de comercio exterior. Eso es lo que han estado trabajando el gobierno anterior y este”.

El Servicio de Aduanas, el año pasado y este ha estado trabajando impecablemente. Gran parte de su función fue delegada hacia los agentes de aduana con el carácter de auxiliares de la cadena logística aduanera y ministros de fe. En ese contexto la aduana jugaba su papel tradicional, intachable, cometiendo errores que se subsanan pero notoriamente haciendo un buen trabajo. Y aquí hay algo muy importante de destacar y es que la Aduana desde el año 1973, suma, a esta innovación que se ha hecho como consecuencia del paro que se vivió este año, el hecho de que ha funcionado prácticamente con el mismo personal. No podemos desconocer que el comercio exterior de la década de los 70 ha subido de 10 mil millones de dólares, a 150 mil millones de dólares, sin embargo, el personal calificado fue quedando corto.

Todos bajo una misma legislación

Santibañez, comenta que “en el conjunto nosotros nos sentimos cercanos al Servicio Nacional de Aduanas. Y es así como también hemos logrado realizar una obra de mucho peso, calidad y certeza. Y es ese un gran valor ya que Chile es el único país que tiene certeza jurídica, cosa que lo respalda mucho. Hemos logrado todo esto trabajando en conjunto. Logramos incorporar la transmisión electrónica de datos, el sistema funciona en base a la buena fe. El agente revisa un porcentaje muy bajo de lo que llega físicamente, obviamente, todo lo que tiene que ver con alimentos, medicamentos, frutas y cosméticos se deben usar las certificaciones de los servicios asociados como el SAG, Servicio de salud, etc. quienes con el tiempo se han ido adecuando a la velocidad con la que nosotros como agentes hemos implementado. Nosotros tenemos en 30 minutos una declaración de importación o exportación legalizada, pero aquellos documentos que deben tener la revisión natural de la salud, los contagios, las enfermedades, etc. demoran mucho más porque nosotros tenemos que esperar para incluir los vistos buenos de los otros servicios que forman parte de otra legislación, y que tienen sus propios plazos, y tiempos para funcionar por lo que terminamos demorando, 24, o 36 horas más no porque la Aduana se demore, sino porque la legislación nacional, que protege el medio ambiente, la salud de las personas, etc. nos exige que así sea”.

 

Paro magnificado por los medios

Este es un servicio que hace su trabajo de manera pulcra y sin sobresaltos, cumpliendo los más altos estándares internacionales. No obstante, durante la última movilización del sector quedaron en evidencia una serie de falencias que gracias a las negociaciones lograron superar. “Es evidente que produjo problemas, pero es importante consignar que la Aduana no paró totalmente. Los puertos siguieron funcionando, de manera más lenta, los problemas más graves los tuvimos fundamentalmente en la Aduana Metropolitana, en Pudahuel, donde sí se paró todo el sistema y, en parte, en la Aduana de Los Andes. Pero en general no estuvo todo parado. Ahora bien, lo que sí se detuvo produjo un grave daño a los exportadores e importadores, sin ninguna duda. Ejemplo de ellos fueron los productos frescos que llegaron a destiempo ya que el cliente no los necesitó y tuvieron que recurrir a otros mercados para suplir esa necesidad. Y lo que logró ser vendido tuvo que ser entregado a valores muy bajos. Entonces hubo pérdida de oportunidad, pérdida de clientes muy importantes. Los aviones llegaban con su carga a Santiago, y se iban vacíos y esa carga solamente ha podido ser recuperada en un 40% por lo que el costo provocado por este paro fue muy grande”, asegura el personero.

¿Qué pasó con la Aduana?, Santibáñez es claro en decir que “ellos requerían una mayor cantidad de personal capacitado. Hablaban de 800 y finalmente se tranzó en una cifra bastante menor. El tema es que ya el Servicio Nacional de Aduanas, contaba con una autorización para contratar hasta 400 funcionarios durante este año, lo que inmediatamente hacía más viable la negoción. El tema es que salió una tremenda cantidad de información que distorsionaba la realidad, por lo tanto, lo que pedía ANFACH y lo que finalmente se negoció fueron cerca de 154 puestos de trabajo y eso no trascendió”.

La Anfach se anotó un punto muy importante ya que logró traspasar una gran cantidad de personas que no tenía contrato fijo, a contrato definitivo. Lo que significa que esa gente nueva que llega, obliga a la gente antigua a solicitar un grado mayor, por un tema de experiencia obvio, lo que se traduce en una mejor remuneración.

“Obviamente el paro provocó daño”, dice Santibañez , “pero, por ejemplo, cuando Bolivia hablaba de 2 mil camiones, eso se mandó a investigar y resulta que lo que Choquehuanca decía era falso, ya que se comprobó que los camiones detenidos en la frontera eran los mismos 200 que siempre han estado circulando en los procesos naturales que se dan normalmente. Tampoco fue verdad que los puertos no estuvieran funcionando. Obvio que todo fue más lento, pero funcionaron ya que se aplicaron los planes de contingencia y funcionaron los turnos éticos”.

Santibáñez comenta un punto que no se puede dejar de mencionar y es la “responsabilidad de lo que pasó en la Aduana de Pudahuel, donde se amenazó a los funcionaron que trataban de ingresar o salir estableciendo casi un sistema de violencia física que no se condice con las peticiones. Además esos señores no dejaron entrar remedios, elementos quirúrgicos, entonces ahí ya no hay un problema económico, sino un problema de criterio de las personas que en ese minuto estaban ahí y que no dejaban salir mercancías de ese tipo. Hubo vacunas con vencimientos próximos que tenían que salir. En Santiago, fue en el único lugar donde el paro fue de 9 días absolutos totalmente incongruentes y con una falta de responsabilidad social tremenda”, puntualizó.

 

Cadena Logística, SERNAC portuario y temas por trasparentar

Respecto de la cadena logística, el ejecutivo menciona que es un tema que se está trabajando. Entendiendo que lo que está pasando es lo siguiente: “El sistema logístico, si bien funciona bien, obviamente se puede mejorar. Los puertos chilenos que están concesionados, en un principio a sociedades chilenas, que están relacionadas con las navieras por lo que hablar de puertos es también hablar de navieras. Ahora se han visto obligados a cambiar nombres, porque el mercado estuvo más o menos malo hace un tiempo y surgen estas sociedades como CSAV con Hapag Lloyd, entonces de ahí nace un proceso que a partir de los puertos funciona bastante bien, porque la empresa privada es más eficiente, y eso hay que reconocerlo”.

Para el personero se está dado un fenómeno donde las empresas privadas trabajan muy bien, son eficientes, pero no están debidamente controladas ni fiscalizadas. Es ahí donde ellos como cámara ven que desde hace mucho tiempo hay una serie de costos y tarifas que nunca han sido trasparentadas, y ese es un costo que está pagando el país que, en definitiva, no se le ha puesto la regulación adecuada. “Yo dije hace un tiempo que lo que necesita el sistema Naviero y Portuario que llega a Valparaíso y que son naves, prácticamente chilenas, pero que se matriculan con otra bandera en otros países porque les sale más barato; yo dije que lo que tiene que haber, para efectos de la trasparencia y el destinatario final que es el usuario, es un “SERNAC del comercio exterior”. Santibáñez señala que estamos siendo regulados por todos lados, pero la gente vinculada al tema portuario y marítimo no tiene competencia lo que se traslada además, a los almacenes extra portuarios que son muy importantes en esta cadena, que están en la jurisdicción de la Aduana donde llegan las mercancías, Valparaíso, Placilla, San Antonio, donde hay dos o tres, que son fundamentales para desatorar los puertos y los barcos que se van lo más luego posible, porque los barcos detenidos cuestan mucho plata.

“Entonces es ahí donde empezamos nosotros a ver una falta de preocupación de la autoridad de transporte que regula los puertos y navieras, está Hacienda que regula todo el comercio exterior, donde no existe control. Es decir, hay normas que se cumplen, pero los valores que derivan de esas normas sólo tienen la obligación de ponerlos en una página web”, lo que para el dirigente no es suficiente.